El
Hostal de Isla Chiminos fue fundado hace 14 años por John y Aurora Schmidt,
dos entusiastas de la ecología y arqueología, quienes lo denominaron Posada
de Mateo, nombre con el que era conocido anteriormente. La propiedad, ubicada
en un sitio arqueológico, ha sido y es un santuario para la preservación
de la vida silvestre y la selva en el área de Petexbatún, siendo también
un objetivo principal la preservación de los vestigios de esta pequeña e
importante ciudad maya. Es literalmente una isla de
selva en medio de la inevitable depredación que esta región ha sufrido.
Hoy en día, este lugar esta siendo cuidado por un grupo de guatemaltecos
con conciencia ecológica comprometidos a preservar la selva y el sitio arqueológico
y lograr proporcionar al turista un encuentro cercano con estas dos maravillas
que se entremezclan perfectamente. Esto es factible gracias a los esfuerzos
hechos para causar el menor daño posible al medio ambiente y al sitio arqueológico
del hostal. La belleza de las construcciones del hostal, construido con
materiales disponibles del lugar, se mezcla perfectamente con su entorno.
La región de Petexbatún recientemente ha recibido especial atención por
los arqueólogos debido al rol que desempeñó en la explicación del colapso
de la civilización maya, lo cual ha sido fuente de innumerables hipótesis.
Recientemente, por investigaciones hechas por
los
arqueólogos Arthur Demarest, Takeshi Inomata y sus colegas se ha dado una
luz en el
debate
de la desaparición de los Mayas, principalmente
como resultado de sus hallazgos
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en esta región.
La prestigiosa revista National Geographic patrocinó y documentó en su edición
de Febrero de 1993, bajo el título "Violent Saga of a Maya
Kingdom", los descubrimientos en esta región describiendo los hallazgos
en Punta de Chimino y en otras ciudades Mayas
cercanas, tales como Aguateca, Dos Pilas y
Tamarindito. Los últimos habitantes de Punta de Chimino probablemente vivieron
a principios del año 900 después de Cristo después de perder la isla fuertemente
defendida a manos de sus enemigos, cuya identidad es aún desconocida para
nosotros. A pesar, de que existen vestigios de ocupación desde el año 600
antes de cristo, este lugar floreció en la Era Post Clásica Terminal. Se
cree que la familia gobernante de Aguateca preparó esta isla como una fortaleza
y vivió en ella después de abandonar Aguateca debido a la constante amenaza
de sus enemigos, construyendo los edificios usuales hallados en una ciudad
maya clásica: el palacio real, templos ceremoniales e incluso un campo de
juego de pelota, lo cual evidencia su descendencia real. Pero además, sus
habitantes construyeron impresionantes edificaciones defensivas, lo cual
evidencia los grandes conflictos existentes entre los Mayas en la decadencia
de su avanzada civilización. Visitándonos, contribuirá a la preservación
y protección de este paraíso de la amenaza de su depredación. Toda esta
herencia puede disfrutarla, en una única e inolvidable aventura eco-arqueológica.
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